
Enseñame las flores, por favor. Enseñamelas mientras yo te pongo bonitas canciones...
Hay canciones con las que llorar es una obligación, y no hacerlo un crimen a la par que un pecado capital imperdonable. El gran Townes es todo un especialista en ello. Como muestra un botón...
Del mismo modo que en su día hizo el blog musical musica en la mochila con otro festival (creo recordar que fue el Tanned Tin, pero no estoy seguro), paso a relatar lo acontecido en la jornada del Sábado a través de dos mensajes mandados durante el Festival a una persona muy muy especial."Flow muy chulos. Pop de alta escuela. The Secret Society posicionándose en el rock. Grande Pepo. Neil Young, un clásico imperecedero. La última parte la he visto al lado de Jeremy Jay. Sonic Youth=NYC"
THE NEW YEAR "FOLIOS"
Me encanta que me enseñes tus vestidos. Me encanta que busques en tu armario y me muestres algunas piezas de incalculable valor sentimental. Me encanta recordar algunos momentos mientras yo estoy serio y tu sonries maliciosamente. Me encanta rememorar contigo noches pasadas y deseos aparentemente perdidos. Me encanta corroborar que esos deseos están en nuestro poder. Me encanta que te pruebes alguno de esos vestidos y que yo te mire, comprenda, reafirme y solidifique lo que he sentido, lo que siento y lo que sin duda sentiré. Me encanta mirarte. Me encanta que me mires. Me encanta introducirme en un bosque oscuro y sentir de pronto tu mano sobre la mía indicandome el camino de salida. Y sí, me encantan todos tus vestidos. Y es que ya sabes que adoro los fetiches. No sé si en eso soy cristiano o pagano, pero adoro los fetiches...
Llegamos al recinto temprano y tras asegurarnos el ticket para ver a My Bloody Valentine en el Auditori, nos encaminamos hacia este escenario para ver a Damien Jurado. Me sorprende que la cola para entrar tenga una dimensión considerable, sobretodo teniendo en cuenta que son las 4.30 de la tarde, que el sol está en plan vengador, y que el artista no es mayoritario. Entramos, nos acomodamos y sale el de Seattle con sus enternas Converse y su camisa de leñador. Se acomoda, y sin mediar palabra, coge su guitarra acústica y nos deleita con un set de unos 50 minutos, sentando cátedra sobre como mantener un concierto a base de guitarra y voz, sabiendo modular tanto el volumen como la intensidad de una y de otra. Un maestro. Genial.
Te agradezco que te fijaras en mí